martes, 15 de abril de 2014

Tonterías que asolan mi cabeza...

Hace tiempo que llevo dándole vueltas a eso de donar sangre... Lo se, mucha gente me ha dicho: -tío, eso de no haber donado nunca está fatal, y si algún día necesitas sangre tú, ¿eh? Y si tu vida dependiera de esa transfusión...- Ante este tipo de recriminaciones, uno llega a sentirse mal; llegas a pensar que igual eres una especie de ser malvado que quiere atesorar su sangre como si de oro se tratase. Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que a nadie le gusta que le claven una jeringuilla y empiecen a llenar delante de su cara botes y botes de sangre, y el que diga que no... MIENTE como un bellaco. Además, por más que lo pienso, no hay nadie que se levante de la cama y diga: ¿qué coño? Hoy me apetece que me claven una jeringuilla y me saquen sangre, que hay ganas, ¡che!-
Pero bueno, a lo que iba, me he decidido a donar sangre, así que voy al punto de extracción (sí, suena mal, pero peor sería decir que he ido a un autobús en medio de la nada, donde una doctora y varias enfermeras, que están a punto de jubilarse me están esperando con la sonrisa puesta a modo de saludo) y una vez allí cuál es mi sorpresa cuando veo que tengo que rellenar un cuestionario. A ver, se que habrá algún listillo que dirá que eso es obvio, no voy a donar sangre si tengo alguna enfermedad venérea o de otro tipo... Claro, pero eso serían 3 preguntas, a lo sumo 5... Pues no, unas 30 preguntas más o menos, y lo peor de todo es que en 10 de ellas si pones sí se te excluye directamente. Me dispongo a leerlas, y no me sorprende ver que en las excluyentes con un sí encuentro: Sida, hepatitis... Etc, enfermedades venéreas. Pero siguiendo en el mismo apartado me encuentro una pregunta extraña: -¿Has mantenido relaciones sexuales con más de una persona en los últimos 4 meses?-. Vamos a ver, yo no soy George Clooney, ni voy de fucker por ahí, ni soy uno de esos tíos que folla todos los días con quién sea... Pero si en 4 meses no me he acostado como mínimo con dos tías distintas siendo soltero, quiere decir que tengo una vida de mierda. Así que sin dudarlo puse SÍ. Mi madre me enseño que no hay que mentir, y eso hice yo, decir la verdad.



Pero da igual, luego me esperaba algo peor, la entrevista personal. Te encierras en una habitación acristalada con una doctora semimuerta (¡está bien dicho!, Solo le quedan 30 años de vida, tirando por lo alto) y empieza esa maravillosa entrevista en la cual se analizan tus respuestas. Es como el juego de la máquina de la verdad, te vuelve a preguntar las preguntas que más llaman la atención del cuestionario para ver si mientes. A todo esto he de decir que la tía era buena, porque para llegar hasta allí tuve que mentir, puse que en 4 meses no había tenido varias relaciones sexuales... Créerme si os digo que decir esa mentira me ha dolido más que cualquier otra mentira que haya dicho en mi vida. Pero, también reconozco que cuando me pilló, me sentí como Richard Gere en su época de follaoret, un crack, y sonriéndole le contesté: me has pillado.

La historia hubiese acabado aquí sino hubiese pasado algo antes de que me expulsarán de la casa... Digo del autobús... Al parecer, un chico había respondido todo bien, ya estaba casi semidentro para poder donar la sangre, cuando de repente le preguntaron algo simple: -¿Estás cansado?. Como véis, algo simple. El contestó que sí... Error. No le dejaron donar y fue expulsado conmigo.


En definitiva, ¡donar sangre!, Que esta chorrada que he escrito no os quite las ganas de donar. Pero también saber, que a menos que tengáis sangre de una virgen sin sacrificar, o la preciada sangre de unicornio, es muy posible que no os acepten como donantes. Lo peor de todo esto es que me quede sin almorzar... Porque cuando donas, te espera una cocacola y un bocata, y si eres primerizo: barra libre, puedes llevarte las cocacolas que quieras...